Inter Bogotá y Parque Jaime Duque se unen para que el Cóndor Andino vuelva a volar

Imagina un símbolo que llevas en el pecho cada vez que sales a la cancha, que está en tu escudo desde el primer día, y que en la vida real apenas sobrevive. Eso es lo que le pasa hoy a Colombia con el Cóndor Andino: se estima que quedan entre 160 y 250 individuos en estado silvestre en todo el país. Por eso Inter Bogotá y la Fundación Parque Jaime Duque decidieron que no bastaba con tener al cóndor pintado en un escudo. Había que hacer algo por el cóndor real.

El símbolo que se está quedando sin cielo

El Cóndor Andino ha representado la libertad y la grandeza de Colombia desde el Escudo Nacional durante casi dos siglos. También está en el escudo de Inter Bogotá, donde simboliza visión y la capacidad de alcanzar nuevas alturas.

Pero un escudo no salva una especie. Mauricio Ucrós, Director de Estrategia de Inter Bogotá, lo dijo sin rodeos: “Conservamos el símbolo, pero estamos perdiendo la especie. El cóndor está en nuestro Escudo Nacional y también en el escudo de Inter Bogotá, pero cada vez quedan menos volando en nuestros cielos.” Esa frase resume por qué nació esta alianza, para que el cóndor no termine siendo solo un recuerdo bordado en una camiseta.

Más de una década de trabajo silencioso

Desde 2012, la Fundación Parque Jaime Duque trabaja por la conservación del cóndor mediante reproducción bajo cuidado humano, investigación, educación ambiental y preparación de individuos para su eventual liberación. Es un trabajo que rara vez sale en los titulares, pero que ha logrado algo que vale la pena celebrar: en los últimos años nacieron Rafiki, Wayra, Ámbar y Cattleya, cuatro cóndores que hoy representan una nueva esperanza para la especie en Colombia.

El programa también acompaña a las comunidades que comparten territorio con el cóndor, promoviendo la conservación de los ecosistemas de alta montaña de los que depende su supervivencia.

Del escudo a la acción

Inter Bogotá no se quedó en el discurso. Como primer aporte concreto, el club entregó una camioneta KGM 4×4 que apoyará las expediciones, el monitoreo y el trabajo en territorio de la Fundación, además de los procesos asociados a futuras liberaciones en las cordilleras colombianas.

A eso se suman contenidos educativos, campañas digitales y activaciones durante los partidos, pensadas para llevar la historia del cóndor a miles de personas que quizás nunca habían pensado en lo que significa perder este símbolo. La alianza también contempla beneficios cruzados: los hinchas de Inter Bogotá podrán visitar el Parque Jaime Duque, y los visitantes del Parque tendrán beneficios para acercarse al club y sus partidos.

El fútbol como altavoz de una causa

Rafael Torres Quin, gerente general de la Fundación Parque Jaime Duque, resumió el sentido profundo de esta unión: “El cóndor representa nuestra identidad, nuestros ecosistemas y la responsabilidad que tenemos de cuidar el patrimonio natural de Colombia. Esta alianza nos permite sumar esfuerzos, unir pasiones y, sobre todo, lograr que más personas conozcan la situación del cóndor.”

Ucrós fue en la misma línea al hablar del poder que tiene el deporte para mover algo más que resultados: “Los clubes de fútbol tenemos la capacidad de mover conversaciones que trascienden los 90 minutos de partido. Queremos usar esa fuerza para que miles de personas vuelvan a mirar al cóndor, conozcan su realidad y entiendan que todavía estamos a tiempo de ayudar a conservarlo.”

Un símbolo que todavía puede seguir volando

Lo que está en juego acá no es solo una especie. Es un ecosistema de alta montaña, es el trabajo de comunidades que conviven con el cóndor desde siempre, y es un símbolo que Colombia ha llevado en su identidad durante casi dos siglos. Conservarlo no es un gesto simbólico más, es una tarea que todavía está a tiempo de cumplirse.

Que un club de fútbol ponga su alcance al servicio de esa causa es una señal de que el deporte puede ser mucho más que resultados en una cancha. Puede ser, también, una forma de cuidar lo que nos representa como país.

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